martes, 27 de octubre de 2009

Un cuento sin perdices

Hoy me vino a cuento este cuento de cántaros contado por Félix Maria de Samaniego y cantado por Paco Ibañez

"Llevaba en la cabeza
una lechera el cántaro al mercado
con aquella presteza,
aquel aire sencillo, aquel agrado,
que va diciendo a todo el que lo advierte
"¡Yo sí que estoy contenta con mi suerte!"

Porque no apetecía
más compañía que su pensamiento,
que alegre le ofrecía
inocentes ideas de contento,
marchaba sola la feliz lechera,
diciéndose entre sí de esta manera:

"Esta leche vendida,
en limpio me dará tanto dinero,
y con esta partida
un canasto de huevos comprar quiero,
para sacar cien pollos, que al estío
me rodearán cantando el pío, pío.

Del importe logrado
de tanto pollo mercaré un cochino;
con bellota, salvado,
berza, castaña engordará sin tino,
tanto, que puede ser que yo consiga
ver cómo se le arrastra la barriga.

Llevarélo al mercado,
sacaré de él sin duda buen dinero;
compraré de contado
una robusta vaca y un ternero,
que corra y salte toda la campaña,
desde el monte cercano a la cabaña."
Con este pensamiento
enajenada, brinca de manera
que a su salto violento
el cántaro cayó. ¡Pobre lechera!
Adiós leche, adiós huevos,
adiós dinero, adiós lechón,
adiós vaca y ternero.

¡Oh loca fantasía!
¡Qué palacios fabricas en el viento!
Modera tu alegría,
no sea que saltando de contento,
al contemplar dichosa tu mudanza,
quiebre su cantarillo la esperanza.

No seas ambiciosa
de mejor o más próspera fortuna,
que vivirás ansiosa
sin que pueda saciarte cosa alguna.
No anheles impaciente el bien futuro;
mira que ni el presente está seguro"

Hay quienes buscan, anhelan, ansían, o persiguen el futuro, inconscientes de que precismente ese anhelo, ese ansia, esa búsqueda, es lo que les impide alcanzar lo que desean y -lo que aún es peor- disfrutar de aquello que ya poseen.

Este cuento es un cuento sin seres felices que comen perdices. Por eso yo no quise ser ternero, ni vaca, ni lechón, ni pollo, ni dinero. Tan sólo quise ser un cántaro de leche para ser saboreado, no para ser llevado al mercado. Porque quizás así -sólo quizás, pero sólo así- en el fondo del cántaro habría encontrado la felicidad, esa que yo le podía dar. Porque quizás así, al menos me quedaría el consuelo de haber saciado su sed.

5 comentarios:

  1. De haber sabido la lechera que tan sólo aspirabas a ser un cántaro medio vacío, se lo habría bebido el 9 de noviembre de 2008 y ahí se habría terminado el cuento. La lechera se equivocó: creyó todo este tiempo que estabas orgulloso de ser mucho más que un simple cántaro para ella.

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  2. Pues a mi me parece que soñar es el deporte más completo que existe y además es gratis...siempre y cuando, como bien dices, no levantas muchos ls pies del suelo y difrutes de la realidad...
    Si de lo que hablas es de relacciones personales...lo normal es ilusionarse y planear..si no no hay tutia
    besos..

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  3. Reina, has dado en el clavo: un simple cántaro siempre es un simple cántaro (medio vacío o medio lleno, esa es harina de otro costal), pero la lechera no quería un cántaro. Deseaba un polluelo, un lechón o un ternero. Pero ese no fue su error. Fue su ansia por conseguir lo que quería lo que le impidió disfrutar de lo que tenia y le hizo tropezar.

    Es posible (el cuento no lo dice) que la lechera se consuele pensando "bah, sólo era un cántaro medio vacío que ni siquiera podría haber vendido". Puede que sí. O puede que no. Nunca sabrá lo que habría llegado a ser el cántaro porque en su ceguera hizo que se rompiera.

    Por suerte para la lechera, el mundo está lleno de cántaros medio llenos o medio vacíos de leche. La próxima vez, quizás cuide de que no se rompa antes de llegar al mercado.

    Umma: Qué razón tienes. Ilusionarse y planear, que en una relación es cosa de dos y nunca debe impedir que se disfrute de lo que se tiene.

    P.D. El SIMPLE cántaro de leche nunca le dijo a la lechera que llegaría a ser un ternero. Aún así y sin más ayuda, podría haberse convertido en un sabroso queso.

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  4. Hubo una vez un cántaro
    que era llevado al mercado
    y por el camino, ufano
    quiso ponerse a pensar
    ser cambiado por gallinas
    o lechones o terneros
    y entrole tanto miedo
    que comenzara a temblar.

    Resbalose de las manos
    de la orgullosa lechera
    y quedose en el camino
    estrellado y sin pensar
    que la lechera tenía,
    como si no lo supiera,
    bien cuidadas y en su establo
    ya vacas para ordeñar.

    Pobre cántaro suicida
    pobre incrédula lechera
    no se sabrá que quería
    en el mercado comprar
    mas por leche derramada
    y con cierta alevosía
    dicen que dice la gente
    no se debe de llorar.

    ...es que me gusta ver las dos caras de la moneda

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  5. Muy bueno, barbaria, ¿es tuyo?. Está bien ver las dos caras de la moneda, ponerse en la piel del otro. Algo que no hizo la lechera,quien prefirió engañarse y convencerse de que el cántaro sólo podía desear transformarse en un ternero, ¿a qué otra cosa podría si no aspirar?. Y seguirá engañándose, creyendo que como tú dices, fue el cántaro quien -muerto de miedo- se resbaló de las manos y no ella quien -deseosa de algo mejor- tropezó. En fin, que muy bueno tu comentario.

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