Pues eso.
(ustedes me perdonen la cursilería, pero nadie es de piedra)
Pues eso.
(ustedes me perdonen la cursilería, pero nadie es de piedra)
Entre tano, la Mari está a punto de tirar la toalla al final del quinto asalto, tras el gancho de derechas que le lanza el enésimo culín de sidra, pero jutttto cuando está contra las cuerdas suena la campana y Marido le asiste con una copa de asquerosa refrescante agua. La Mari se nos viene arriba, remonta cual Mickey Rourke en The Wrestler (por cierto, ¿Quién es el asesor de imagen de este tipo?? Madremiadelalmaaa..que alguien se lo cargue ya!) y hasta acaba dando un crochet de aúpa a un chupitazo de manzana verde que te quiero verde.
En fin, que nos pusimos jartos hasta el punto de reventar como el personaje de los Monty en El sentido de la Vida. Y para rematar la conmemoración de tan grato encuentro, seguimos a base de birras, ronesconloquesea y otros menesteres de origen africano (multiétnicos que somos, oyess) hasta terminar la noche como el Cage en Leaving las Vegas, chapando bares con una kurda que se caga la perrita. Y si no, vean, vean en el reportaje gráfico del blog de la Reina como acabaron la Mari y la susodicha. Y eso que yo las veía cada vez más guapetorras, mira tú…
Bueno, ahí no acabó la noche…ejem… lo que ocurrió entre la Reina y yo (uy, me he puesto monárquico sin querer, ustedes me perdonen) en la intimidad de la nuí después de despedirnos de los marisabidillos, ya no lo recuerdo mu bien. Pero no me digan por qué, me vienen a la cabeza escenas de El fontanero, su mujer y otras cosa de meter… o esperen...¿eran de Se fue en busca de trabajo y le comieron lo de abajo? Mmmm..no sé, la noche me confunde.. (y sí, he visto las dos…y sí, las he visto ENTERAS).
Ay, pero el fin de semana de cine no acabó ahí, no, queridos amigos: al día siguiente, después de desayunar cuando tocaba almorzar y de almorzar a la hora de merendar, ¡¡más de lo mimmo!!. Que las cosas, si se hacen, hay que hacerlas bien, que connnññoo. Total, que nos reencontramos con los marisabidillos en una cervecería (¿¿dónde si no?? ¿en una biblioteca? JÁ, inocentes, las bibliotecas no abren los domingos) y como si viviésemos atrapados en El día de la Marmota recalamos en otra sidrería dispuestos a Volver a Empezar y ponernos deficientes a base de (viiiiiiirgendeleconomato), llámpares, chipirones, lacón con grelos y por supuesto, sidra a espuertas..
En fin, un findesemanamemorable. Tanto que tendremos que tomarnos la revancha y hacer un remake a finales del verano. Ya sus anunciaré el combate, pero esta vez será en Pucela y con lechazos y litros y litros de Ribera como contrincantes.
The End.

¿La peña de Matrix también participa?